Infancia no acompañada

Esto es un desahogo personal y un intento de levantar la voz en favor de los pequeños.

La infancia a lo largo de la historia de la humanidad ha sido la gran víctima en todos los aspectos de la vida. Desde los estudios, teorías de desarrollo infantil hasta la aplicación de leyes y urbanización de las ciudades.  Nos enfrentamos a un futuro incierto en todas las esferas de la sociedad porque en el pasado no supimos, no quisimos, no deseábamos hacer lo que verdaderamente es importante y correcto – amar y educar a nuestros niños.

La Organización de Naciones Unidas y todas sus dependencias – entiéndase UNICEF, UNESCO, ACNUR, etcs. –  son organismos que a mi parecer (muy personal, propio de mi misma) son entidades que actúan basados en declaraciones, acuerdos, pactos, protocolos, convenios, agendas que quien sabe quien las crea, formula y hace la pantomima de cumplir, se desconoce la fuente, el fundamento, la teoría y la perspectiva de su accionar real.

El asunto es que todo en papel es precioso y perfecto, llevarlo a la práctica son otros diez pesos; y eso sucede en todos los ámbitos.  Cuando pido un préstamo, firmo pero eso no le asegura al prestamista que yo vaya a pagarlo, se me fijan consecuencias y  límites para presionarme a cumplir con ese acuerdo; pero cada uno de nosotros conoce a más de alguno que se suena las narices cada vez que lo visitan o llaman para cobrarle su deuda.

En 1924, lo que era la Liga de Naciones o la Sociedad de Naciones Unidas – los países dominantes, como siempre a la cabeza-  se dio cuenta que era necesario crear un documento en donde se sentara un precedente, en el que se reconocía al niño (humano pequeño, mini adulto; porque en ningún papel aparece determinado el rango de edad que lo que puede ser un niño, muy cómodo a la hora de tocar el tema del aborto que está de moda) como un ente social que podía gozar de derechos y “obligaba” a los adultos a responsabilizarse de ellos, bajo el lema «la humanidad le debe al niño lo mejor que puede darle ofrecerle».  

  • 1. El derecho a la igualdad, sin distinción de raza, religión o nacionalidad.
  • 2. El derecho a tener una protección especial para el desarrollo físico, mental y social del niño.
  • 3. El derecho a un nombre y a una nacionalidad desde su nacimiento.
  • 4. El derecho a una alimentación, vivienda y atención médicos adecuados.
  • 5. El derecho a una educación y a un tratamiento especial para aquellos niños que sufren alguna discapacidad mental o física.
  • 6. El derecho a la comprensión y al amor de los padres y de la sociedad.
  • 7. El derecho a actividades recreativas y a una educación gratuita.
  • 8. El derecho a estar entre los primeros en recibir ayuda en cualquier circunstancia.
  • 9. El derecho a la protección contra cualquier forma de abandono, crueldad y explotación.
  • 10. El derecho a ser criado con un espíritu de comprensión, tolerancia, amistad entre los pueblos y hermandad universal.

Ahora paralelamente a la legalización del aborto, está el tema de la infancia no acompañada detenida y separada de su familia en Estados Unidos; en este asunto, las declaraciones y papeles firmados me parece una hipocresía y un show.

La gente que trabaja para organizaciones de ayuda humanitaria, fondos de niñez, asociaciones con patrocinio para educación infantil, gana muy bien y tienen unas prestaciones de lujo; ¿y si les tocara hacerlo de gratis? ¿habría tanto amor para los más desprotegidos y vulnerables?

Hasta cuando vamos a seguir jugando a los “buenos” solo porque tenemos buenas intenciones; seamos sinceros a los padres les interesa el bienestar de sus hijos; a los otros niños que se encarguen de ellos sus padres para que los trajeron al mundo (el niño es la víctima); en las escuelas (públicas o privadas) hay niños que son muy difíciles de tratar ya sea por X o Y razón, entonces mientras paguen, mientras avancen un poquito estamos satisfechos (el niño es la víctima); los gobiernos tienen otras prioridades, para los niños las sobras (el  niño vuelve a ser la víctima) a las organizaciones internacionales a pesar de sus cientos de patrocinios y donaciones, gran parte de los recursos que reciben, estos lo invierten en lo administrativo -que es necesario también- la ayuda que llega a los niños pues no es lo que realmente se espera (el niño es la víctima), solo se preocupan porque suban las estadísticas, pero la pregunta es ¿están realmente interesados en el bienestar integral del niño? ¿realmente nos estamos esforzando para darle lo mejor que tenemos?

Los líderes ineptos, los políticos cínicos, los criminales, los proxenetas, los ladrones, los estafadores, los extorsionistas, los empresarios evasores de impuestos, los violadores, los policías corruptos, los empleados mediocres, los padres violentos, los soldados soberbios, los dueños de casas farmacéuticas, los médicos vendidos, los periodistas amarillistas, los mareros, los sicarios, los dictadores, los manipuladores, los jefes de los carteles, los que esclavizan, los transas, los jefes abusivos, los padres irresponsables, los explotadores, los secuestradores; todos ellos y tantos otros más, me atrevería a decir que fueron niños víctimas.  En el presente son adultos que en su infancia sufrieron de alguna carencia o exceso, de amor, disciplina, nutrición, autoestima, juego, valores, educación, comunicación, cuidados, recursos, atención, estrés, dolor, alegría, dosis de realidad, compasión, perdón, amistad, traición, tranquilidad, estabilidad, empatía, solidaridad, justicia, comprensión – entre otros (y agréguele usted a la lista).

En el presente estos adultos con su actuar están vengándose de una sociedad que en su momento no dio lo mejor que podía ofrecerle.  En pleno siglo XXI vemos a uno de los países que por décadas fue (porque ya no lo es) el más poderoso del mundo (y si no lo fue, así nos lo hicieron creer) usar de papel higiénico la Declaración de Geneva y los protocolos que lo complementan; porque no lo han “firmado”, EL UNICO PAIS SIN RATIFICARLO.

La mayoría personas, ya sea porque nos hemos informados por los medios, porque hemos visitado, porque hemos escuchado, sabemos que ese (ex-gran) país no tiene nada de que jactarse en cuando al cuidado y protección de la niñez se refiere; actualmente, sus niños están  tan desprotegidos y descuidados como los nuestros (países tropicales bananeros), no a los mismos niveles pero para lo que ellos (como nación) pretenden ser, dejan mucho que desear.

Niños obesos, niños con fácil acceso a armas, tiroteos en escuelas, narcóticos; víctimas o victimarios de acoso escolar, pornografía infantil, pedofilia, cyberbullying, discriminación, racismo, negligencia, abuso en cualquiera de sus colores y formas, niños soldados …  nada que en nuestros países no padezcamos.

No puedo juzgar a los adultos que decidieron llevarse a sus hijos en un intento de tener un mejor futuro, sabiendo que tal vez no habría vuelta atrás.  Simplemente me parece irreal lo que está sucediendo que nuestros gobiernos estén de brazos cruzados como si se tratara de una película o broma de mal gusto.

No es posible que la infancia siga siendo víctimas de las decisiones incorrectas que tomamos los adultos.

Si queremos que las cosas sean diferentes, debemos empezar a darle a nuestros niños, sin importar si son nuestros hijos o no, lo mejor que podamos ofrecerles.  Buscar el balance para que no haya una carencia o un exceso que pueda convertirlos en alguien que tome la justicia en sus manos y a su manera.

Debemos de convertirnos en adultos que sepan acompañar a la infancia.

 

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