Mírame

Hace unos meses escuché por primera vez a la colombiana Marta Gómez y me encantó su voz y la sencillez con la que interpreta su música.  Al escuchar su canción Mírame recordé que tenía unos borradores de febrero de 2016, y hoy los comparto.

He escuchado muchas historias de personas que se quedaron a la espera del cumplimiento de la promesa de un ser querido con quien había planes y sueños de futuro,  porque son cosas que nos pasan a todos.

El día está bipolar, hay un sol espectacular y por momentos sopla un viento frío que traspasa la ropa.

No sé si seré algún prospecto de paciente de psiquiátrico con un diagnóstico de masoquismo grave; recurrente, constante como segundero; hay una escena que no puedo borrar de mi mente

… he peleado contra ella muchos años.

Y hoy por varias razones, no puedo dejar de reparar en una de ellas .

Es el sol, los rayos traspasan la copa de los árboles y hacen figuras de sombra que se mueven lentamente en el suelo, se siente un ambiente de calma, como de esas tardes de domingo de infancia que se hacían largas, los gritos de niños jugando a los lejos y pájaros cantando en el jardín.  La otra, es el viento frío que me hace estar consiente de todos los poros de mi cuerpo.  Hay algo que me hace necesitar su compañía.  Nosotros hemos cambiando ¡lo sé! Además, nunca ha sucedido nada, ¿es posible extrañar a la nada, y tener nostalgia del vacío?

Como diría alguien en la red, es increíble que después de tanto tiempo esté yo acá escribiéndole y e imaginándole, cuando usted está allá del otro lado borrándome instantáneamente.

He construido toda una vida con pedazos de recuerdos, con momentos rotos y promesas sin fondo.

Esta calma me incita a extrañar, desear verle cuando el reloj marca las tres, sentir el olor de su taza de café por las mañanas ¡qué lastima que no esté aquí para el amanecer!

A ese en quien confiaba y le tenía por confidente … ¿adónde se ha ido?

La crueldad y la indiferencia se han apoderado de él, poco a poco lo están transformando en otro ser …  en un completo desconocido.

¿Es mucho lo que le pido?

Sentarnos a ver la luna por las noches, o un lunes por la tarde buscarle formas a las nubes para olvidar la rutina, ver una película en el sofá cobijada entre sus brazos, poder acariciarlo cuando el cansancio parezca vencerle, tener sueños compartidos y caminar juntos agarrados de la mano.

Poder acercarme sin reparos, tener la certeza que no se irá, porque es feliz aquí.

Me aterra pensar que ha cambiado, que mi corazón no lo reconozca… que se haya convertido en alguien áspero y duro, ambicioso.

Pero he de ser masoquista, porque a pesar que el tiempo y la distancia se han encargado de repetirme su mensaje, no he querido escuchar, no he querido creerles.

Si nos llegamos a encontrar ¿qué se supone que tengo que decir? ¿cómo actuar? Si me alegro y hago como si nunca hubiese pasado nada ¿significa que lo he perdonado o que soy una tonta que no me valoro y continuo creyendo en un hombre que me ha engañado y evitado toda la vida?

 

 

Un comentario en “Mírame

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s