En el país de los absurdos…

La realidad nacional le pega a uno en la cara y le restriega la cotidianidad que no te deja pensar, ni mucho menos soñar con el futuro, solamente te deja la fuerza suficiente para existir hoy, en el ahorita mismo.  Como dueles “lugar de muchos árboles”.

Hay un país lejano, a veces pareciera ser tierra de nadie, seguro pertenece a algunos (pocos) aunque desearíamos que fuera de todos.

En ese lugar, la vida se aparece esporádicamente, es más fácil encontrarse con la muerte, siempre sigilosa detrás de cada esquina asechando a sus víctimas.

A pesar que el cielo aquí es ancho, celeste, limpio con algunos tropezones de algodón que no es de azúcar, la esperanza parece haberse ido a otro mundo; la sequía, el hambre y el desastre natural se mudaron a esta tierra junto con todos sus parientes.

Los forasteros que aterrizan en este bosque encantadamente absurdo quedan perplejos ante los colores, las flores, el calor mas no del sol sino del abrazo de la gente …

La gente, aunque la gente come tortillas su piel es color pan; blanco, integral pero sobre todo pan tostado y algunos quemadito; esta gente en la boca en lugar de dientes tiene granos de maíz, no tienen sangre sino café.

En este país de los absurdos hay niños por montón, porque acá (lastimosamente) abundan las inocencias (sobre todo las de las pequeñas que caen en las garras de los ladrones de infancia; muchas veces padres, primos, hermanos mayores o amigos de la familia), la fertilidad se esfumó de la tierra y se ha posado en los vientres, por eso abundan los chirices;  ichocos a quienes se les desatiende, se les mal nutre, se les pone a trabajar, se les explota y se les convierte en adultos mediocres, sin fuerza alguna para pensar sobre sus propios pies.

Todo es tan extraño aquí, los vehículos no usan diesel ni mucho menos gasolina, acá se usa leña para darles movimiento.  De todos modos, no entiendo para qué los necesitan, ya que cuando el cielo decide echarles el llanto encima, necesitan lanchas para ir por las calles.

En este misterioso lugar, los líderes no son los nobles, ni lo más dignos, ni mucho menos los más preparados, todo lo contrario, el más cínico y asqueroso es a quien se elige y a quien se le confía la dirección el país.

La gente pan tostado es muy talentosa en algunas cuestiones pero por alguna extraña razón, esta gente prefiere apoyar equipos, personas, marcas y cualquier otra cosa que no sea lo local sino lo extranjero, quienes en su mayoría desconocen en donde está situado este paradisiaco absurdo.

Acá no se construyen escuelas sino parqueos, las modelos de cuerpos plásticos son más respetadas que las científicas o emprendedoras.  Acá te alejas de las personas que amas pero haces votos con alguien que te conviene, para asegurar tu futuro o darle forma a tu imagen.  Se engaña al honesto y se premia al “vivo”.  Por manojos hay, hombres morales respetados por su sociedad, pero en realidad son cobardes para las decisiones de la vida y afrontar responsabilidades.  Personajes que se alimentan del aplauso; la tarima, el púlpito, la cátedra…

Muchos dicen que aquí se vive bien, que son inventos estas letras; mas cada vez que traspasan los dinteles de sus casas, van metidos en unas burbujas que los hace estar ausentes de este mundo, o custodiados por armas más altas que mi estatura, eso no es vida, es cautiverio.

Espero que este delirio termine pronto, y que esta fiebre no me haga convulsionar.

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