Yo volaba y tú corrías

Hay personas a nuestro alrededor con quienes quisiéramos compartir nuestra vida pero nuestra esencia y naturaleza (y probablemente nuestro propósito de vida) no lo permite, a veces no es fácil aceptar que no es posible adherirnos uno al otro como lo deseamos (Verano-2013)

Viento

Ni la sensación de vértigo, ligeras mordidas en el estómago y las manos sudorosas podrían borrar la sonrisa que se dibujada en su rostro. Además, ese constante sentimiento de libertad y eternidad que provocaba ver todo desde otro ángulo ¡era inexplicable! haría lo que fuera para estar ahí siempre.

Tú me pedías que bajara hacia ti y te acompañara, querías que nuestras manos se tejieran y formaran una sola, en lugar de estar solamente rozando nuestros dedos de lejos.

Tú escalabas las montañas y yo descendía a la cumbre, era nuestro punto de reunión predilecto, rodeados de neblina densa en medio del pasto húmedo bañando por el rocío.

Eran tan pocas las horas que podíamos pasar juntos, me encantaba cuando con un soplo  tuyo se movía el agua del arroyo y me hacías creer que estaba abajo contigo, nadando, pero no era más que mi reflejo moviéndose en la corriente fresca.

Yo, en esta gran expansión donde parece que se ha detenido el tiempo y ningún sonido logra romper con el orden establecido, las estrellas son las que fielmente me acompañan en mis noches de insomnio cuando tú no apareces.

Al ver que las copas de los árboles y las flores danzan de un lado a otro, me salta el corazón porque pienso que eres tú quien viene, mas no siempre es así, simplemente son fantasías por tu ausencia.

No te imaginas cuanto te necesito, hasta que el sol aparece listo para el relevo, preciso de tu compañía inexistente en mis largas horas de espera nocturna.

Con el pasar de los días me hago pequeña, a veces temo desaparecer y que no me encuentres cuando regreses o en mi fragilidad que me empujes lejos de ti.

Aparentemente he encontrado lo que necesito; las nubes, la lluvia, las serenatas me escoltan y halagan pero aun así te extraño.  Me falta tu fuerza en las tormentas, tus caricias suaves de otoño, la melodía de tus silbidos, tu abrazo gélido de invierno…

Extraño lo que solíamos hacer juntos cuando la noche me permitía salir a verte.

Yo volaba y tú corrías y no había imposible … éramos capaces de acompañarnos de lejos.

Yo volaba y tú corrías, lo importante era saber que estabas ahí.

Luna

Un comentario en “Yo volaba y tú corrías

  1. Urider dijo:

    Me parece interesante el “yo volaba y tu corrías” más no logro entender algunas metáforas.

    La sensación de vértigo… Ahhhhh esa linda e inexplicable sensación seguida de las mariposas en el estomago y el nerviosismo… Claros síntomas de enamoramiento… Linda la parte que mas me gusto de toda la lectura.

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