La princesita de Asia

Lamento mucho que mi opinión sea tan subjetiva; déjenme decirles que hay otro montón de orugas que han tenido experiencias fabulosas y me alegro mucho por ellos. De antemano, no es queja, solo es una forma de desahogo que representa a uno que otro que anda por ahí.  No hubo química. 

Pasa en la vida de todos nosotros, los comunes.  Era como una ilusión, antes de conocerla, cuando oía sobre ella, veía sus colores, descubría sus símbolos por la calle, su imagen se anclada más en mi mente.

Cuando todo y todos me hacían pensar en ella, en el estómago las mariposas se alborotaban y las tripas me daban vuelcos, sonreía a solas; y me susurraba para si “un día estaré allí, con ella”.

Ella era joven, moderna, sugerente, elegante, rápida, extrema, fuerte, ligeramente pequeña, competitiva, inteligente, cosmopolita, innovadora, delicada y hasta con ligero aire de Lolita, la de Nabokov.  ¿Quién no sería capaz de sentirse atraído? ¿Quién no desearía estar con ella?

Un amor idealizado, como nos pasa a todos, al principio el horizonte se ve perfecto, ¿no?; ciega voluntariamente me entregué a esa experiencia que me hacía desbordar de serotonina a más no poder, ese proceso bioquímico en el que el hipotálamo pareciera cobrar vida, ser autónomo y desactiva todas las funciones racionales y cognitivas gracias a la segregación de dopamina.

Me hizo esperar varios años para poder estar frente a frente, mientras tanto de oídas no más y lo que mi mente ingenua inventaba de ella.  Yo traía el corazón abierto y ansioso para que disfrutáramos.  Me interesaba su esencia, pero con el paso de los años mi luz interior se apagó.  Bolsas oscuras aparecieron debajo de mis ojos, cabellos plateados llenaron mi cabeza y las marcas que habían dejado las alegrías pasadas se hacían más visibles al lado de mis ojos y mi boca, además un sublime hartazgo y monotonía me invadieron completamente.

Una cosa era verla – impecable, distinguida, perfectamente maquillada, lucía hermosa; como yo la había imaginado siempre; y así es como la conoce la mayoría; pero otra historia fue vivir con ella y en ella.

Todo el tiempo traté de darle lo mejor de mí, de mostrarle que valía la pena, que también era digna, pero ella no lo aceptaba, era demasiado poco e humilde lo que alguien como yo podía ofrecerle.

Por su arrogancia, sus caprichos, su tozudez de creer que siempre tenía la razón, su astucia al buscarme solamente cuando necesitaba, su exigencia al empujarme que dejara de ser lo que era y me hiciera alguien como ella, me forzaron a voltear el rostro y no admirarla ni verla jamás.  Me desenamoraré y pasó a ser una común, nada especial, el deseo por intimar con ella se secó.  En mi inocencia, pensé que con ella era posible darme una oportunidad más en la vida, formar lazos fuertes de amistad y coleccionar recuerdos, llenar álbumes de momentos inolvidables en mi memoria a largo plazo.

Y no es que ella haya cambiado, simplemente el tiempo me mostró su verdadera identidad.  En realidad yo nunca le interesé, ella me sedujo para alimentar su ego, para sentirse fuerte, para sí misma.

Esa es mi historia con la princesita de Asia, me dio alas y volé tan alto que los efectos de la caída aun ahora, están siendo desastrosos.

7 comentarios en “La princesita de Asia

  1. Oscar dijo:

    Sabes que hay muchisimas princesas de asia. Lastimosamente poco a poco los hombres se encargan de matar el encanto.

    Poco a poco madurando te das cuenta de tus aciertos y de tus fracasos.

    Lo malo es envejecer y no reconocer ninguno de los dos

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  2. Anix dijo:

    Conozco bastante a alguien q suele pasarle esto muy seguido. Lo animo y motivo, pero lamentablemente él es como los q buscan un empleo muy bien remunerado; de aquellas plazas vacantes que todos quieren; pero exigen, no sólo un altoconocimiento académico sino también una excelente presentación personal y él solo medio cuenta con lo primero. Entonces, seguirá alimentando el “ego” de varias inalcanzables. El me asegura q todas tienen un “precio”, es su mediocre pensamiento.

    También conozco otros que cuentan con ambos requisitos para esas “plazas vacantes”, jajajajaja, pero solo presentan su currículo y siguen en la espera.

    Otras en cambio, les pasa como decía mi abuelita: “son como los buenos frutos: algunos son cortados en su punto, por buena mano; otros de tan maduros, caen al suelo y cualquier animal los aprovecha; otros caen y se pudren…”

    Que cosas verdad.

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  3. David dijo:

    Bueno muy bonito la manera en q escribe como siempre doña oruga! Aunque en esta vez debo diferir de su opinión sobre la señorita Asia. O Princesita como usted la llama. Pensando un poco en todo lo q escribe acá me doy cuenta que tenía usted altas expectativas con respecto a la vida en esta tierra. Pienso que esas expectativas te jugaron en contra esta vez.

    En el mismo orden de ideas pienso que al no ver sus expectativas correspondidas trajo gran desilusión y decepción a su ser. Lo cual puede pasarle a cualquiera. PERO (en mayúsculas) depende de usted centrarse en esas cosas que le hicieron daño y que dañaron sus expectativas… Y se que pueden ser muchas veces abrumadoras las circunstancias adversas en un país tan diferente y con una cultura tan distinta a la nuestra. PERO (otra vez en mayúsculas) este país tiene también algo de verdad en esas cosas maravillosas que imaginaste antes de venir. Sus colores siguen aquí, su rapidez, su fuerza, su amabilidad se esconde entre su gente.

    Depende de ti re enamorarte de sus bondades que escasean en nuestros países, quitar esa niebla que las malas experiencias te han hecho ver.

    Para mi fue más fácil ver las cosas increíbles de esta Princesita tal vez porque no traje las expectativas en la maleta.. Y aunque también he tenido experiencias desagradables estoy completamente seguro que viendo desde otra perspectiva las cosas buenas pueden quitar esa sombra que tu subconsciente o tu consciente a puesto sobre la Princesita Asia!

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    • Wow! honrada me siento por semejante testamento. De acuerdo contigo, pero para ser sincera Oruga no tiene ni ojos para ver diferente a la princesita, pienso que después de que pase un tiempo las cosas se percibirán distintas. No puedo negar que he conocido gente muy linda, pero aún así, no sé por qué mis ojos están tan empañados, espero que se me aclaren pronto. Un fuerte abrazo

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